Entrevista: Melina León, directora de Canción sin Nombre (2019)
La cineasta peruana habla sobre el recorrido y exhibición de su ópera prima, así como de sus nuevos proyectos: un thriller documental y la adaptación del libro Huaco Retrato.
A seis años del estreno de su primer largometraje Canción sin Nombre (2019) en la sección Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, la directora Melina León, siendo hasta ahora la única mujer peruana en haber presentado su trabajo en la codiciada cita cinematográfica, reflexiona en entrevista sobre el trayecto de exhibición y el impacto de su película, así como también habla de sus nuevos proyectos en el séptimo arte, uno al que define como un documental thriller, y la adaptación del libro Retrato Huaco.
Con casi una treintena de galardones, Canción sin Nombre —que relata el drama de una joven andina (Pamela Mendoza) que con engaños le roban a su recién nacido, así como su búsqueda por justicia durante los años 80 en Lima, Perú—, se puede apreciar por primera vez desde comienzos de mes en la plataforma de cine MUBI en Estados Unidos. De cara al inminente festival francés, esta compañía presenta en su repertorio varias películas de directores latinoamericanos (Lucrecia Martel, Carlos Reygadas, Lucía Puenzo, Lisandro Alonso, Andrés Ramírez Pulido, Raúl Ruiz, César Augusto Acevedo, Amat Escalante, entre otros), que han desfilado en esa justa en los últimos 18 años, y a los que se suma la cineasta peruana con su ópera prima. “Estamos en buena compañía”, asegura durante una entrevista en una cafetería de Harlem, en Manhattan. “Me entusiasma que siga el viaje de la película, que se siga viendo y apreciando”.
A León, quien reside en Nueva York en donde es profesora en la Universidad de Columbia, ya no le asombra que tanto la prensa, así como algunos sectores de la industria cinematográfica mantengan un interés continúo por su primer largometraje. “Me sorprendió en una época, pero ya no”, confiesa. “Lo acepto con mucho amor. Ha sido una película que le ha gustado a las personas, y eso solamente me trae agradecimientos.”
El recorrido de la ópera prima de la peruana comenzó con el pie derecho con su participación en el Festival de Cannes, lo que dio paso a conseguir distribución no solo en Europa, sino en Estados Unidos y en Japón. Asimismo se adjudicó el poder de representar al país inca en la carrera por un Oscar. No obstante, la llegada de la pandemia truncó gran parte de su trayecto de exhibición, así como la vida de dos integrantes de la producción. “El violinista (Víctor Tamayro) que sale en la película falleció, y luego tuvimos otra pérdida, Víctor Zapata, el chico que hace los efectos especiales en vivo”, recuerda la cineasta.
“Pocas cosas he logrado aceptar con tanta dificultad como esa”.
Mientras la cinta filmada en blanco y negro, bajo la lente de Inti Briones, llegaba a las salas de cine de Europa y Japón, en Perú se tuvieron que conformar con un estreno a través de la plataforma Netflix. Esta acción se debió en parte a que el cierre de los cines en el país andino se prolongó mucho más que en Europa, y además su cinta comenzó a circular de manera pirata. El hecho de que su primer largo no pudiera apreciarse en los cines de su país natal, fue un duro golpe para muchos. “Me cayó como una patada”, confiesa León. “Pocas cosas he logrado aceptar con tanta dificultad como esa”. Empero también aclara que fueron momentos difíciles para todo el mundo.
Algo similar sucedió en Estados Unidos. La distribuidora Film Movement, que adquirió los derechos para su exhibición en este país, ya tenía aseguradas al menos una veintena de salas para el estreno de Canción sin Nombre. Sin embargo, con la pandemia solo se puso a disposición de manera virtual. “(La película) no pudo tener el estreno que se merecía y que nos habíamos ganado”, señala León. “Eran como unas 20 salas en todo el país, que nos habían ofrecido un espacio. El co-escritor de la película es estadounidense, Michael J. White, también es productor y le hacía mucha ilusión estrenar en un país, y claro a mí también, porque es un país muy importante para el cine. Aquí nos afectó más que en Europa, porque (allá) reabrieron más rápido (los cines)”.
“Para mí la gran lección fue aceptar todo lo bello que tenemos en la vida”.
Si bien el trayecto de su película tuvo sus inconvenientes, León asegura que también existieron varias cosas positivas: la participación en más de 100 festivales a nivel mundial, el recibimiento del público y casi una treintena de galardones. “La pandemia nos dejó a todos en nuestro lugar”, dice. “Para mí la gran lección fue aceptar todo lo bello que tenemos en la vida”, afirma.
A la par de dar clases en Columbia, la directora se encuentra trabajando en su primer largo en el terreno de la no ficción. “Es un documental aquí (en Estados Unidos) y tiene que ver con los indocumentados, es para hablar sobre el tema de la frontera. Contar esta historia, digamos (nos remite a lo) que significan las fronteras”, asegura. Sin proporcionar detalles en cuanto a la trama, señala que se trata de un thriller documental. ¿Será que estamos ante una nueva defición de este género?, se le cuestiona. “Estamos en tiempos de nuevas definiciones, y necesitamos hablar de lo que vivimos”, enfatiza.
Asimismo se encuentra realizando la adaptación del libro Huaco Retrato. “Es una novela muy bonita de Gabriela Wiener, una novelista excelente peruana que vive en Madrid, España”, dice la cineasta. En este libro, la autora detalla el legado de su tatarabuelo (un explorador europeo que robó cientos de piezas arqueológicas), y de su padre, un periodista admirado pero quien tenía dos familias, así como de su propia problemática al reconocer estos fantasmas. “Su novela me impactó mucho”, dice León, quien asistió a la misma escuela de Wiener. En la novela se muestra “su esfuerzo por vivir en verdad y explorando todas las posibilidades emocionales de una manera transparente, sin culpas y sin mentiras, y con sus dificultades que vienen con la sociedad”, asegura. El libro examina las temáticas de colonialismo, identidad, racismo y deseo, mismas que la directora espera explorar en la pantalla grande.
“Hay que recuperar nuestro sentido de lo público y de lo colectivo”.
Sobre el futuro de la exhibición de cine en América Latina, y a nivel mundial, León es optimista. “Espero que la buena costumbre de ir al cine se mantenga, es una práctica y una especie de ritual tan bonito que no tiene nada que ver con las plataformas. (Estas) están muy bien para algo que no pudiste ver en el cine, volver a ver algo, o por si algún motivo no se puede salir de la casa. Pero creo que hay que salir de las casas, hay que recuperar nuestro sentido de lo público y de lo colectivo; de hacernos amigos de la gente y de enfrentarnos a nuestras desavenencias como una manera de superar la soledad, y el cine es parte de eso. A pesar de que en la sala estás con desconocidos, pero de alguna u otra manera entras en contacto. Estás compartiendo una experiencia”.
Si bien la directora peruana ha mencionado en ocasiones sobre cómo el cine asiático ha influenciado su trabajo, hoy en día es el cine de la no ficción y los cortometrajes, los que acaparan toda su atención. “Veo todo lo que hay últimamente sobre documentales. Estoy siguiendo el caso de los palestinos, vi el documental que ganó el Oscar, No Other Land, estoy muy impactada por todo lo que están viviendo ellos”, finaliza.
Canción sin Nombre se encuentra disponible en MUBI (USA)






